La experiencia de usuario no es sólo usabilidad

La experiencia de usuario (UX) en muchas ocasiones se utiliza como un sinónimo de usabilidad, pero en realidad va más allá. Son varios los factores que definen una buena experiencia de usuario en un sitio web. Los atributos que definen una buena experiencia de usuario en un sitio web están recogidos en el "Panal de la Experiencia de Usuario" de Peter Morville.

Panal de la Experiencia de Usuario de Morville

Morville es un reconocido profesional en el campo de la arquitectura de la información que define así las distintas cualidades de la experiencia de usuario:

Útil
El servicio que un sitio web cumpla debe tenre algún provecho a los usuarios.
Usable
La facilidad de uso es vital, seguramente por esto de manera generalizada se confunde la experiencia de usuario con la usabilidad, cuando realmente es un aspecto más de ésta. La usabilidad es por tanto necesaria pero no suficiente.
Deseable
Se debe aprovechar el poder de la imagen y la identidad visual en el diseño emocional. Esta cualidad de la experiencia de usuario y en particular el diseño visual eclipsan a menudo a las restantes disciplinas del diseño web.
Encontrable
No se puede usar lo que se puede encontrar. Por lo tanto, no hay que descuidar el diseño de navegación y otros recursos y herramientas que permitan al usuario encontrar el contenido que necesita dentro del sitio web.
Accesible
De igual manera un arquitecto incluye ascensores y rampas en un edificio, el diseño de un sitio web debe contemplar el uso inclusivo de todas aquellas personas con discapacidad. La accesibilidad es una cuestión tan ética como práctica.
Creíble
Ha sido demostrado de manera práctica que ciertos elementos del diseño web pueden influir de manera decisiva en la imagen de confianza que el usuario percibe. La demostración social o social proof es un recurso muy eficaz en relación a la credibilidad.
Valioso
Finalmente un sitio web debe habilitar los objetivos del usuario a la vez que cumple los objetivos de negocio. Esto se conoce como valor compartido o shared value.

Esta representación de la experiencia de usuario a través de distintas facetas es especialmente práctica para poder identificar los puntos débiles y trabajar en las mejoras de una manera metódica.